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¿Qué horizonte se abre para el lobo?

21 abril 2022

El lobo en la política castellano-leonesa

¿Qué horizonte se abre para el lobo? Finalmente, desde este año 2022, todas las poblaciones españolas de lobos se encuentran en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPE), que elabora el Ministerio para la Transición Ecológica, a pesar de la oposición de las cuatro autonomías al norte del río Duero, donde todavía era considerado especie cinegética: Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria.

En una de ellas, Castilla y León, que celebró elecciones a su parlamento regional el pasado mes de febrero, se acaba de llegar a un acuerdo para formar un gobierno de mayoría conservadora. Antes de la convocatoria, eso sí, la Junta presidida por el PP solicitó la suspensión de la orden ministerial, que acaba de ser rechazada por la Audiencia Nacional al estimar que reanudar la caza del lobo supondría un daño «irreversible e irreparable».

El Ministerio pone de relieve la importancia del lobo como patrimonio cultural, científico, así como por los servicios ambientales que produce la presencia de este carnívoro en los ecosistemas. Sin embargo, tanto el PP como VOX —los partidos que formarán el nuevo gobierno— han mostrado su disconformidad con esta resolución y no han descartado futuros recursos.

 

¿Hay suficientes ejemplares que justifiquen reanudar su caza?

Según el último estudio nacional de 2012-2014, su población ronda los 300 grupos con una media algo superior a los cuatro ejemplares por pack, concentrándose la mitad en la región castellano-leonesa. Este censo poblacional es muy útil pero no es un indicador definitivo para medir el momentum demográfico de una especie. Para ello, es necesario comprobar la población efectiva, formada por aquellos individuos con la suficiente energía no solo para sobrevivir como adultos sino también para producir nuevos cachorros.

La estimación de los lobos ibéricos capaces de contribuir a la reproducción es de 50 ejemplares, mientras que se considera que una especie deja de estar en peligro de extinción cuando su población efectiva es de un mínimo de 500 individuos, como indica un estudio de la UAB, que concluye: «el lobo ibérico ha estado en el umbral de la extinción, quizá mucho más cerca de lo que inicialmente se pensó».

Conflicto entre ecologistas y ganaderos al norte del río Duero

Los ataques de Canis lupus a la cabaña ganadera tienen muy mala prensa, a pesar de que su incidencia en Castilla y León se halle en el 0,6 % del ganado total por año, según indica ASCEL (Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico).

Es común que tras una res muerta se magnifique el rol de este carnívoro sin atender a otras posibles causas. La realización de autopsias que determinen si estas ofensivas provienen de perros asilvestrados o de lobos, sería recomendable para establecer el alcance real de esta problemática sin necesidad de causar alarma social.

En Aragón, donde las necropsias son habituales y se analiza la tipología del mordisco y el consumo de los animales abatidos, su consejero de Agricultura, Joaquín Olona, apuntó que: «los ataques a ganado registrados en Aragón en los últimos cinco años han sido protagonizados mayoritariamente por perros, con una proporción anecdótica atribuible al lobo».

Hay indicios para considerar que un análisis post mortem de los cuerpos al norte del río Duero, despejaría dudas sobre la autoría real de los ataques rebajando la presión sobre este depredador, quien por la pérdida de hábitat natural y la escasez de presas, protagonizará nuevas incursiones en territorio humano para sobrevivir.

De igual forma, el perjuicio para el ganadero es el mismo sea un lobo o un perro —una merma en la producción— así que las medidas compensatorias tienen que ser rápidas, justas y eficientes. Solución que estipula la ley, pero que en ocasiones tarda en cumplirse.

 

El turismo lobero

La coexistencia con especies salvajes es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas en los que el hombre, conviene no olvidarlo, es una pieza más del engranaje. La presencia del cánido en la península forma parte de un patrimonio que no nos pertenece, pero que está en nuestra mano cuidar y proteger.

Su presencia no puede limitarse a la literatura, leyendas, tradiciones o muestras etnográficas. Ha de hallarse sobre todo en bosques y montañas. Así lo han entendido miles de personas que cada año disfrutan del ecoturismo relacionado con su observación en libertad, que generaba antes de la pandemia, en torno a 700.000 euros de beneficio anual solo en sierra de la Culebra, Zamora, donde puedes vivir esta experiencia a través de Lobisome o Aherca, entre otras.

El desarrollo rural en torno al lobo repercute positivamente en la economía de estas áreas, y reconcilia en cierto modo a los ganaderos con un animal que, en vez de ser visto como un conflicto, puede suponer una fuente de ingresos que fije población para garantizar un futuro sostenible.

 


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