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Compras de Navidad responsables

1 diciembre 2020

Llegan las fiestas navideñas y, como cada año, nos vemos inmersos en una avalancha de estímulos para el consumo. Desde 2016, en España, las compras de Navidad se ha incrementado en un 14%, según datos del Observatorio Cetelem.

La Navidad es uno de los periodos con más consumo acrítico de todo el año, se genera una vorágine consumista”, apunta Charo Morán, coordinadora del área de Consumo de Ecologistas en Acción.

Eliminar los sistemas culturales y económicos que hacen que sea importante para nosotros consumir en exceso resulta complicado a la vez que ineludible. Aunque el entorno, las tradiciones e incluso la familia y allegados nos empujen a consumir sin apenas pensar qué compramos, tomar conciencia de esta realidad es el primer paso para reducir la desmesura e intentar que nuestras compras tengan un impacto positivo. El consumo consciente, ahora y todo el año, puede convertirse en una fuente de felicidad para contrarrestar el malestar derivado de la actual situación del mundo.

De inicio, sería ideal reducir el número de cosas que compramos, optar por regalos inmateriales o escoger objetos que aporten un valor añadido. De hecho, se trata de hacer un repaso a los criterios de la compra consciente y aplicarlos a la hora de elegir:

  1. Satisfacer nuestras necesidades teniendo en cuenta las consecuencias de nuestras decisiones.
  2. Reflexionar sobre la autenticidad de esas necesidades.
  3. Informarnos de las opciones que tenemos.
  4. Elegir aquellas que contribuyen a la justicia, al bienestar social y personal y que tienen menos impacto ambiental.

 


Foto de Teachersforfuturespain.org

 

“Va siendo hora de que nos preguntemos si, como dicen los ecologistas, podemos vivir mejor con menos, y romper con la lógica de un sistema de producción, distribución y consumo que no tiene en cuenta los límites biofísicos del planeta Tierra. La crisis climática es la principal advertencia. No se trata de dejar de consumir sino hacerlo de otro modo, para generar riqueza y felicidad”, resume Ester Vivas, autora del libro Mamá desobediente.

Entre las acciones menos reflexivas de estos días en cuanto al consumo están:

  • Optar por el exceso.
  • Adquirir productos que vienen de muy lejos con una gran huella ambiental.
  • Acumular bolsas y papel de embalaje sin control.

 

Opciones para reducir el número de regalos

Un buen argumento para convencer a familiares y a amigos sobre la reducción de

regalos en Navidad es el de priorizar la calidad a la cantidad. Un principio que vale tanto para niños como para adultos.

En este mismo sentido, una buena propuesta es realizar regalos conjuntos. Además, algunos objetos se pueden regalar por piezas, así que cada uno de los participantes en ese regalo puede entregar su parte, sintiéndose totalmente partícipe del regalo final.

Otra opción es la de distribuir los regalos y que cada miembro o conjunto familiar compre y reciba solamente uno. Por ejemplo: los padres regalan al conjunto familiar del hijo menor; éste, al hijo mayor, y el mayor a los padres. En este tipo de situaciones, si hay niños pequeños, a menudo se opta porque estos sí reciban regalos de toda la familia.

Entre amigos, también es habitual el juego del Amigo Invisible, en el que, por sorteo, se decide quién regala a quién y se hace y recibe un solo regalo.

 

Regalos no materiales o experiencias

Aunque el primer paso para evitar regalos innecesarios es reducirlos, los regalos no materiales son una buena forma de mantener la tradición sin contribuir al despilfarro de recursos y a la acumulación de objetos en los hogares.

En este caso, puede hacerse un obsequio totalmente a medida, según los gustos del receptor: entradas para espectáculos, talleres, cursos, escapadas, suscripciones, comidas…

Y, siempre, elegir experiencias que favorezcan los principios de la economía solidaria, de comercio local y que, además, no generen residuos.

 

Objetos con valor añadido

Siguiendo esta línea, otra opción es hacer regalos que favorezcan prácticas sostenibles, como la reducción de residuos: bolsas de tela para la compra, cantimploras, jabones a granel… Y preguntar o mirar quién, dónde y cómo se han producido los productos.

Si se regala ropa, tener presente que el sector textil es la segunda industria más contaminante y que cada año se fabrican 100 mil millones de nuevas prendas de ropa en todo el mundo generando un impacto medioambiental y social lejos de ser sostenible. Así, se puede regalar ropa de segunda mano, de trueque, de la economía social y solidaria o de comercio justo.

Y en el caso de la tecnología, intentar evitar la obsolescencia programada.

Otra posibilidad es hacer uno mismo los regalos. Hoy en día, se pueden encontrar un sinfín de ideas y tutoriales online sobre marquetería, costura, autoedición de álbumes de fotos o libros, realización de juegos didácticos, etc. El DIY (do it yourself, hazlo tú mismo) está más de moda que nunca.

Para las comidas, que esos días suelen ser largas y copiosas, elegir menús con productos locales, ecológicos y de temporada. Calcular muy bien la cantidad de comida necesaria. Y, si sobra, guardarla o repartirla.

 

Despertar la consciencia de los niños


Foto de Unsplash

“El momento de escribir la carta a los Reyes Magos es una oportunidad única para charlar sobre consumo con los hijos. Podemos propiciar que reflexionen y saquen sobre conclusiones sobre aspectos tan relevantes como la diferencia entre el deseo y la necesidad, la distancia entre el valor de algo y su precio y la influencia de la publicidad en nuestras decisiones”, señala la periodista especializada en consumo responsable Laia Tresserra.

Se trata de que en su lista, por ejemplo, haya algún elemento que responda a sus necesidades y no solo a sus deseos: alguna prenda de ropa o calzado, si necesita renovar algún utensilio para la escuela, paraguas, etc.

Repasar qué juguetes tienen ya, con cuáles juegan y con cuáles no, y si alguno necesita una reparación o añadir alguna pieza, en vez de adquirir uno nuevo.

La blogger sobre temas de crianza Esther Martínez, conocida en redes como Estoreta, recomienda establecer algunas reglas con la familia. “En casa no entran juguetes de plástico, con pilas, bélicos o sexistas. Y solemos incluir algo que necesiten nuestras hijas, ya sea de ropa, calzado o material para la escuela… Y también libros o cuentos”, señala.

Como en medio de las fiestas vivimos un cambio de año, se nos presenta una ocasión estupenda para plantearse nuevos retos, lo que los estadounidenses llaman New Year’s resolution.  Así que este 2021 puede ser el año para comprometerse con el consumo consciente.

 

Escrito por Rut Vilar

 


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