Tóxicos en las comidas

4 febrero 2021

¿Eres consciente de lo que comes? ¿De todo lo que ingieres? Podrías estar añadiendo sustancias muy peligrosas para la salud en cada bocado. La gran mayoría de comida que encontramos en los grandes supermercados o restaurantes contienen gran cantidad de conservantes, químicos y otros aditivos que, a largo plazo, son malos para nuestro organismo.

 

Tóxicos que podrían tener los alimentos que ingieres

Jarabe de maíz alto en fructosa

Presente en la mayoría de los productos dulces. Pero también en productos como refrescos de cola y distintos postres. También es uno de los componentes más frecuentes en las comidas rápidas.

Algunos de los problemas que pueden ocasionar son obesidad, resistencia a la insulina, incremento de grasa en el abdomen y enfermedades en el corazón.

 

Grasas trans

También denominadas grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas. Están en muchos alimentos procesados como las galletas, las empanadas, los congelados, etc.

Los efectos principales de estas son las enfermedades cardíacas, la diabetes y el cáncer.

 

Sabores artificiales


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Presentes en los dulces, gaseosas, galletas y alimentos procesados. Los saborizantes son realmente nocivos para la salud. Existen más de 100 aditivos químicos diferentes dentro de este grupo que tiene como objetivo dar un sabor más real a la comida.

Su ingesta habitual puede ayudar a desarrollar alergias y reacciones de comportamiento, como puede ser la hiperactividad.

 

Glutamato monosódico

También conocido como glutamato de sodio (MSG). Está presente en muchas comidas saladas, como las patatas fritas o las empanadas, ya que se usa en vez de la sal común (cloruro de sodio).

Los principales efectos potenciales son: dolor de pecho, palpitaciones en el corazón, dolor de cabeza, sobreestimulación del gusto (nos provoca que no podamos parar de comer más y más, nos convierte en “adictos” a ello), no sentir los sabores y provocar que cada vez necesitemos más sal en las comidas.

 

Colores artificiales


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Los colorantes. Presentes en casi todos los alimentos procesados. Aunque en las etiquetas de los dulces, golosinas, galletas o postres puede decir “colorantes permitidos”, no te quedes tranquilo con esto.

Algunos de los afectos secundarios de su ingesta pueden ser alergias, hiperactividad y trastornos mentales graves en la infancia (TDAH).

 

Edulcorantes artificiales

Aspartame o aspartamo, sucralosa, acesulfamo potásico, neotame, sacarina…  Responsables de afectos adversos como alteraciones en el sistema nervioso, dolores de cabeza, pérdida de la memoria, disminución de las bacterias positivas del intestino, cáncer…

Sea cual sea el edulcorante artificial, ocurre lo mismo que con el glutamato, pero para lo dulce. Inhiben las papilas gustativas, con lo que cada vez somos menos conscientes de la cantidad de dulzor de los productos que ingerimos y esto provoca que tengamos que añadir cada vez más edulcorante o azúcar en las comidas.

 

Conservantes

Dentro de la fobia que estamos viviendo o miedo al exceso de sustancias químicas en los alimentos, numerosos productos aseguran ser 100% libres de conservantes y aditivos y ofrecen alternativas naturales.

Los conservantes ayudan a prevenir el deterioro de los alimentos y ayudan a que tengan una fecha de validez y de caducidad mucho más lejana en el tiempo. Pero debemos tener en cuenta que muchos de ellos, como el BHA o el hidroxianisol butilado, pueden llegar a ser tóxicos si se consumen en grandes cantidades. Igual que los nitratos y el ácido benzoico.

 

Emulsionantes

Los emulsionantes son sustancias que se agregan a los ingredientes líquidos para estabilizar la mezcla. La emulsificación se utiliza para hacer que la comida sea más atractiva visualmente y para mejorar su sabor y textura.

Todos ellos pueden favorecer la alteración del microbiota intestinal y favorecer la enfermedad inflamatoria intestinal.


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Cada vez existe más conciencia de lo importante que es comer sano, pero se nos escapa que en la preparación de los alimentos y en la higiene del hogar utilizamos utensilios y productos que pueden convertir nuestros alimentos en tóxicos. Por lo tanto, es importante que leamos bien todas las etiquetas de todos los productos que compramos, no solo de aquellos que ingerimos, sino de todos. Evitando todo este tipo de tóxicos podemos esquivar una gran cantidad de daños a nuestra salud y también procurar por el medio ambiente.

 

Escrito por Júlia Bahí

 


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