Augmenta la explotación infantil

25 enero 2021

Entrevistamos a David Del Campo, Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save the Children España, para hablar en profundidad sobre la explotación laboral infantil en el mundo.

Hasta el día de hoy se conoce que 218 millones de niños y niñas entre 5 y 17 años trabajan en sectores productivos en el mundo, de los cuales 152 millones se encuentran en situación de explotación laboral. Todo apunta a que estas cifras van a subir como consecuencia de la crisis sanitaria del covid.

David Del Campo, Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save the Children España, nos explica el por qué con el ejemplo de la Costa de Marfil y su industria del cacao: “Con la pandemia la producción y exportación de este cacao ha bajado en picado por los que muchas padres y madres de familia que vivían de ello se han quedado sin recursos. Una de las alternativas de emergencia para conseguir dinero que van a encontrar estas familias será enviar a sus hijos menores de edad a trabajar en industrias donde incide la explotación laboral infantil. Así pues, niños que no estaban en situación de riesgo ahora sí lo estarán.”

Según datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), 89 millones de niños que en 2020 no eran pobres van a estar debajo del umbral de la pobreza este año. En consecuencia, el trabajo infantil i la explotación se verán incrementados en las regiones que ya existe.

 

La delgada línea roja

El trabajo infantil es una realidad en muchos países en vías de desarrollo en los que las familias necesitan que sus hijos trabajen para poder sobrevivir. No obstante, no en todos los casos se trata de explotación laboral infantil ya que esta solo se produce cuando por trabajar se ven vulnerados los derechos de los niños.

El equipo de Save the Children lo tienen claro, si los niños tienen la necesidad de trabajar al menos que lo hagan sin renunciar a sus derechos: “Mientras no se abandone la educación, el trabajo infantil puede ser viable. Aquí está nuestra línea roja: el día que un niño deja de ir a la escuela para trabajar se está produciendo explotación”, declara David Del Campo.


Foto de Unsplash

Según nos cuenta esta ONG , África subsahariana es la región en el que cuantitativamente hay más trabajo infantil donde 1 de cada 5 niños forma parte del mundo laboral, seguida de Asia y del Pacífico. Muchas veces trabajan por una mera necesidad de subsistencia propia y de su familia sin dejar de ir a la escuela o desatender sus actividades como niños por lo que no se considerada explotación. Realizan tareas “debajo del paraguas de la unidad familiar “y es una forma de contribuir a la comunidad donde viven ya sea recogiendo frutas, pelándolas o vendiendo ambulante.

Otra región en la que los niños forman parte del sistema productivo es Latinoamérica. “Latinoamérica es como el 2.0 del trabajo infantil. Los niños se organizan en sindicatos y exigen sus derechos laborales a los gobiernos. Luchan para que se reconozca su trabajo, para tener acceso a la salud y cobrar igual que los adultos y tener las mismas condiciones laborales. “, nos explica David Del Campo,  Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de Save the Children España.


Foto de EuropaPress

 

¿Por qué se produce la explotación laboral infantil?

La explotación laboral infantil ocurre cuando este trabajo responde a necesidades lucrativas y vulnera los derechos de los niños y niñas.

La mano de obra infantil es barata y dócil por lo que los niños pueden verse fácilmente en situaciones de explotación laboral que, en el peor de los casos, se traduce en castigo físico, esclavitud, abuso sexual o en la negación de un salario.

“En otros niveles de explotación infantil a los menores se les paga menos que a los adultos por el mismo trabajo, no tienen derecho a usar los aseos o no se les da comida durante la jornada solo por ser niños”, pone como ejemplo David Del Campo.

La explotación se produce principalmente en el sector de la industria, como la de la minería, en la obtención de piedras preciosas y minerales relacionados con las telecomunicaciones; en el sector agrícola, como en plantaciones de cacao y algodón; y en el sector de los servicios.

Se produce en actividades en las que los niños son considerados una ventaja en el proceso de fabricación. Es decir, que el beneficio depende de que el trabajo sea realizado por parte de un menor. Esto ocurre en industrias en las que, por ejemplo, hay que manipular objetos pequeños y los niños al tener las manos de un menor tamaño las realizan con más facilidad y rapidez.

También existe el caso de la explotación sexual en la que se obtienen beneficios económicos a costa de niñas adolescentes que por su juventud y aspecto físico son más codiciadas.

 

¿Cómo afecta a los niños y niñas?

“Ningún niño ni su familia deja de ser pobre porque el niño vaya a trabajar”, afirma David Del Campo. Es un círculo vicioso: de la misma forma que la pobreza se hereda de padres a hijos también suele heredarse el trabajo infantil y la explotación.”, añade.

Esta explotación tiene consecuencias catastróficas para los niños y niñas que se verán afectados de por vida:

  1. Abandono de la escuela: Una vez estos niños salen de la escuela ya no vuelven. Pierden todas las opciones y oportunidades de futuro que puede darles una formación.
  2. Deterioro físico: Jornadas interminables realizando tareas que requieren esfuerzo físico en condiciones extremas hacen que su salud física empeore a una edad poco avanzada.
  3. Deterioro psico-emocional: las víctimas de esta explotación trabajan en entornos no apropiados para niños, en contextos de clandestinidad o trabajo ilegal en condiciones de castigo, abuso e insulto. Esto afecta a la autoestima y estado anímico de los niños  que contribuye a que sigan siendo dóciles y sumisos a la explotación. 

Foto de Unsplash

 

Falta de unificación entre normativas

Existen dos organizaciones jurídicas que protegen y regulan los derechos de los niños en entornos laborales:

Una es la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que define y detecta cuándo y dónde se produce la explotación infantil y trabaja con los gobiernos para evitar que ocurra. La otra es la Convención Internacional de Derechos del Niño (CDN), un tratado internacional que reconoce los derechos humanos de los niños y las niñas  y que obliga a los gobiernos a cumplirlos. Protege los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los menores de edad.

Según nos explican desde Save The Children España, la OIT tiene un vínculo más económico y los países suelen seguir su normativa porque las consecuencias de no hacerlo inciden directamente en la reputación y economía del país. En cambio, los gobiernos son más flexibles a la hora de cumplir la normativa de la CDN porque las consecuencias son menores y no afectan directamente a su economía.

De esta desigualdad en su cumplimiento y para poder erradicar la explotación infantil, según esta ONG sería necesario integrar la normativa de la CDN en la Normativa Laboral Internacional de la OIT. Parece ser pues, que esta será la agenda de los próximos años en la lucha a favor de la protección de derechos de la infancia.

“El día que el cumplimiento de las normas de la  OIT y de la CDN estén en condiciones iguales, la infancia del mundo estará en una mejor posición”, afirma Del Campo.

Escrito por Clara Valls

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