Economía circular

2 noviembre 2020

El nivel de consumo en la sociedad actual crece a un ritmo vertiginoso, y con él se incrementa también la cantidad de residuos que se producen. Si queremos garantizar un futuro, sin hipotecar la vida de las generaciones venideras se hace necesario que las empresas y las distintas administraciones públicas desarrollen una serie de políticas que regulen la gestión y el tratamiento de estos residuos.

¿Qué es la economía circular?

La economía circular es “un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de la vida de los productos se extiende.”

Reducir, reusar y reciclar, eso es lo que proclama el nuevo paradigma económico en el que está basada la economía circular. En este modelo económico, los residuos desaparecen pues son incorporados una y otra vez en la economía hasta que sea posible. Es decir, cuando el valor de un producto ha dejado de servir, se trata de o bien reutilizarlo para otra cosa, o bien reutilizar los materiales de los que está hecho para otra cosa. Se trata de no “desechar” el producto simplemente porque su objetivo inicial, para el que fue creado/diseñado/producido haya vencido.

Como vemos, la economía circular choca de manera directa con los modelos económicos más tradicionales y economicistas que estaban basados en el “usar y tirar” o el consumo rápido. En la economía circular prima el aprovechamiento de recursos.

De hecho, una de las principales características de la economía circular es que el residuo se convierte en recurso. Con el fin del producto, o bien vuelve a la naturaleza si es biodegradable, o bien se reutiliza.

Retos y beneficios


Foto de Pixabay

 

Pasar de una economía tradicional a una economía más circular no es sencillo. Requiere cambios fundamentales a lo largo de toda la cadena de valor, desde los procesos de diseño y producción de productos hasta nuevos modelos de negocio. Pero también requiere un cambio en la mentalidad y en el comportamiento de los consumidores, las empresas y los gobiernos. Esa transición supone un reto a diferentes niveles:

Materias primas

Las materias primas son finitas, son limitadas, y como la población mundial no para de crecer, hay evidencias de que al ritmo de explotación actual de ciertos recursos estos, se agotarán en pocas décadas. El sistema económico tradicional está alcanzando sus límites de producción, y comienza a vislumbrarse el agotamiento de muchos recursos naturales y los combustibles fósiles, por ejemplo. El reto es cambiar a un modelo económico que sea más eficiente con el uso de los recursos.

Necesidad de “sacar” la sostenibilidad de la cuenta de resultados

Las empresas analizan sus operaciones en términos de rentabilidad. En este sentido, resulta un reto convencer a los consejos de administración que si bien, es ahora cuando tienen que hacer los ajustes y la transformación, la economía circular es una inversión a largo plazo. Deben invertir ahora para “recoger” mañana.

Promover una movilidad sostenible

Puesto que el transporte genera más del 30% de las emisiones de CO2 según la Agencia Europea de la Energía, la economía circular tiene que basar su estrategia en la movilidad sostenible como algo mucho más allá de la transición al coche eléctrico.

Beneficios


Foto de Pixabay

 

La economía circular consigue precisamente cerrar el círculo; es decir, consigue algo tan simple como mantener el valor de un producto durante el mayor tiempo posible, y con ello brinda una serie de beneficios en los que se sustenta.

  • Reduce la presión sobre el medio ambiente (reduce las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero) con efectos positivos en los ecosistemas, la biodiversidad y la salud humana.
  • Ahorros de costes a las empresas y con ello, fomenta la competitividad, la innovación, el crecimiento y el empleo. Reutilizar los recursos para una empresa es mucho más rentable que crearlos desde cero, esto puede abaratar los precios de producción y repercutir ese ahorro en su propio beneficio y en el de los consumidores.
  • Mejora la seguridad en el suministro de materias primas, en el sentido de que se reduce la dependencia de las importaciones (la competencia global por los recursos naturales es muy fuerte) y la fluctuación de sus costes.
  • A los consumidores les proporciona productos más duraderos con lo que esto conlleva de ahorro a la economía doméstica. Se erradica el concepto de usar y tirar.
  • Genera empleo, la gestión de residuos que necesita la economía circular genera puestos de trabajo.

Ejemplos reales


Foto de Pixabay

 

Poco a poco, la economía circular se abre paso frente al modelo económico tradicional y ya hay empresas y ciudadanos que trabajan siguiendo este modelo desde hace tiempo. Por ejemplo, la empresa Zicla tiene un proyecto por el cual fabrican los separadores del carril bici ZEBRA a partir del plástico (especialmente el PVC) del cableado eléctrico.

Los gestores de residuos solo estaban interesados en los metales del cable, y como este residuo existente en todas las ciudades es cada vez más numeroso, Zicla hizo un estudio completo del potencial del resto de materiales (centrado en el PVC), y concluyó que son materiales que separados se pueden reprocesar -empleando calor – tantas veces como se desee. Es decir, que cuando los cables eléctricos se convierten en residuos, Zicla los separa adecuadamente y los transforma en una fuente de nuevos materiales.

Otro ejemplo de economía circular real es el de la empresa vasca EkoRec, que convierte al año 25.000 toneladas de PET en fibras para fabricar componentes de automoción como alfombrillas del coche o la bandeja del maletero o láminas para bandejas del sector alimentario.

A un nivel más sencillo, pero igual de creativo y sostenible, la plataforma Ycloset dispone de una variedad de prendas disponibles en una aplicación móvil por la que los usuarios pagan un precio mensual y puede ser utilizada por todos ellos a la vez en una especie de régimen de alquiler. Además, tienen un acuerdo de colaboración con una empresa de limpieza en seco, que les ayuda a conservar las prendas en buen estado a pesar del uso. Los desarrolladores de esta iniciativa aseguran que la ropa – de calidad – puede ser utilizada por 40 personas diferentes.

Como vemos, hay muchas iniciativas en las que distintas empresas aplican un modelo de economía circular, por el cual productos que a priori tienen una vida corta, o los materiales con los que están hechos – o los recursos – se mantienen en la economía mucho más tiempo. La economía circular está interrelacionada con la sostenibilidad, pero desde luego que lo sostenible es que se reduzca al mínimo la generación de residuos y que se fabrique y se consuma de una forma más respetuosa con la biodiversidad del entorno.

 

Escrito por Natalia Muro
Foto portada de Pixabay

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