Adiós al plástico

8 noviembre 2020

¿Has dado recientemente un paseo por la playa? En tiempos de pandemia esa conexión con la vida natural es más necesaria que nunca y sin embargo la experiencia no es como te imaginas. Mis últimas incursiones se han convertido en una recolección constante de plásticos de todos los colores, de múltiples dimensiones. Llego a casa cargada con todo tipo de objetos y de restos, absolutamente todos de plástico. Los tesoros de la fotografía no quedaron exentos y al limpiar las esponjas comencé a extraer entre sus hilos una enorme cantidad de microplásticos enredados en ellos. Entonces recordé la imagen de Egipto y de la Orilla del Nilo que Álvaro Luna describe en su libro “La Era del Plástico” (Guadalmazán Edit.) aves acuáticas saltando entre la basura, cabras comiendo plástico en la orilla… El sueño de todo viajero se desmorona después de comprobar hasta qué punto están desbordados de plástico. Pero Egipto está muy lejos, no hace falta viajar hasta allí para saber que este panorama desolador lo tenemos también aquí. Vivimos en un mundo plastificado.


 

Desde que en 1907 se descubrieron las posibilidades de la Baquelita, el primer plástico sintético, su utilización no ha hecho más que aumentar, pero en un momento determinado se nos fué de las manos. Para mí ese momento comenzó cuando descubrimos la facilidad con que podemos comprar algo de plástico y tirarlo unos minutos después. Me refiero al de un solo uso: vasos, botellas, cubiertos, platos, pajitas, bastoncillos, toallitas húmedas, guantes, mascarillas, bandejas alimentarias… lo hemos incorporado de tal forma a nuestra vida que ya ni pensamos en las consecuencias del gesto usar y tirar. Todo tiene un efecto, todo reacciona con todo, usado solo una vez este material tardará unos 150 años en desaparecer en el mejor de los casos y nunca en el peor. Desde que el plástico comenzó a fabricarse de forma industrial, eso pasó en los años 50 del siglo pasado, hemos acumulado ya 8.300 millones de toneladas, el 30% aún sigue en uso y el resto se ha convertido en residuo arrojado al medio ambiente, son datos recogidos en 2017, imagina ahora. En Inglaterra desde este octubre están prohibidas las pajitas y los bastoncillos. Se han avanzado tan solo unos meses a una directiva del Parlamento Europeo del pasado marzo, vinculante en todos los países miembros y que debe entrar en vigor este 2021. La pregunta es si esto pasará en nuestra zona porque las últimas decisiones del gobierno solo apuntan a aumentar el IVA y gravar este tipo de plástico pero no que desaparezca de nuestras vidas.

Alternativas las hay, desde plataformas como Alianza Residuo Cero se están llevando a cabo experiencias que demuestran la viabilidad de fórmulas con envases retornables que permiten recuperar más del 90% de latas y botellas. Ahora una investigación realizada por la Fundación Changing Markets en 15 países de cinco continentes, demuestra cómo los grandes supermercados y las grandes marcas de bebida y alimentación impiden cualquier legislación o iniciativa que pretenda acabar con los envases de un solo uso. El informe lleva el nombre de Talking Trash, puedes consultarlo aquí.


 

La presencia del plástico en nuestro día a día es tan grande que ya ha llegado hasta nuestra sangre. El año pasado se detectaron apreciables niveles de ftalatos y fenoles en 20 personas voluntarias que participaron en la campaña de la Fundación Rezero para denunciar la presencia de plastificante en nuestro cuerpo. Descubrieron niveles altos de más de 20 sustancias relacionadas con el plástico procedentes de la exposición continuada que sufre nuestro organismo. Desde la Fundación Vivo Sano llevan mucho tiempo alertando del peligro de esta exposición y de los efectos que estas sustancias tienen en nuestro sistema endocrino ¿Y hasta cuando este organismo vivo que es el Planeta Tierra podrá soportar esta presión? El plástico ha entrado ya en la red de la vida subterránea, aparece en las sub capas de la tierra y afecta a todos los seres vivientes. Cada año llegan a los océanos más de 8 millones de toneladas de residuos plásticos, algunos se convierten en grandes islas que utilizan individuos no humanos para viajar por el mar, ese es ahora su hogar temporal, una vía de transporte que nunca habríamos querido que usaran. Y sí, esta es la era del plástico, la de la sexta extinción, pero en nuestras manos está revertirlo.

No aceptes ni un plástico más de un solo uso, busca respuestas y soluciones rápidas, existen, porque como dice Álvaro Luna, lo que hagamos hoy tendrá su eco en la eternidad. Puedes oír la entrevista a Álvaro aquí junto a otras experiencias que nos llevan del plástico al papel, de la vida sintética a la vida en el bosque. Escucha, piensa y luego actúa.

 

Conoce a Pilar Sampietro

Soy periodista radiofónica especializada en ecología y cultura. Dirijo y presento Vida Verda en Ràdio 4, así como su versión en castellano, Vida Verde, en Radio Nacional de España (RNE) y Radio Exterior, programas  sobre crisis climática y ecológica, biodiversidad, paisaje y cultura. En Radio 3 presento Mediterráneo, un espacio sonoro sobre música, efectos migratorios y cultura de los diferentes rincones del Mediterráneo. Además, colaboro habitualmente en blogs de ecología como Alterconsumismo (El País Digital), soy coautora de los libros El jardín escondido (Pol·len, 2013) y, más recientemente, La ciudad comestible (Morsa, 2018), donde exploro experiencias y propuestas para hacer más verdes las ciudades.


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