Prepárate para el frío

24 septiembre 2020

Las estaciones de otoño e invierno dan lugar a la llegada del frío. Algunos años llega de manera más progresiva y temprana y en otros casos llega de golpe, sin avisar. Y por esto tenemos que estar preparados para ello.

La llegada del frío siempre es dura, toca adaptarse a las bajas temperaturas y lo que éstas conllevan. Nuestro día a día y nuestra rutina se ven alteradas también por ello y hay que tenerlo todo previsto para poder disfrutar de todo lo bonito que ofrece esta época del año.

Además del cambio de armario o de dejar la terraza preparada para el año que viene, también tenemos que cambiar nuestros hábitos para proteger nuestro cuerpo, nuestra piel, nuestra salud y también el medioambiente.

Los cambios bruscos de temperatura, el frío y la falta de humedad hacen que aumente la deshidratación de la piel y caigamos enfermos con mayor facilidad. Por ello, es importante preparar nuestro cuerpo desde dentro hacia fuera.

Cuida tus hábitos alimentarios

Durante los meses de más frío, el cuerpo necesita más calorías para afrontar el frío, pero sin excesos. Para ello, es importante que incorporamos a nuestra dieta, alimentos como los frutos secos, proteínas y vitaminas a través de alimentos con propiedades antiinflamatorias, saludables y rejuvenecedoras: huevos, kéfir, yogur natural, quinoa, almendras y grasas saludables como los pistachos o el aceite de oliva, y frutas, como el kiwi o el aguacate.

También es la época del año en que nuestro cuerpo es más vulnerable a infecciones y resfriados. Pero por suerte, la naturaleza siempre nos brinda alimentos apropiados para este momento, y lo mejor que podemos hacer es aprovecharlos y prepararlos de la forma más respetuosa con nuestras necesidades. Es por esto que es importante estar en sintonía con los ciclos de la naturaleza y hacer cambios suaves entre una estación y otra: es la mejor manera que nuestro organismo esté preparado para la transición. Conseguiremos que se encuentre lleno de energía y así evitar enfermar. Tenemos que buscar alimentos que nos permitan eliminar excesos y toxinas del verano y conseguir la energía que necesitaremos para la llegada del invierno.


Foto de Gettyimages

 

Algunos de estos alimentos de temporada que recomendamos añadir a nuestra dieta a partir del otoño son:

  • Alimentos dulces y de naturaleza templada, como puede ser el arroz, avena, garbanzos, lentejas, azukis. Tienen un alto contenido en fibra que será beneficioso para nuestro cuerpo.
  • Semillas y frutos secos:  las calorías nutritivas y el aporte de triptófano favorecen un buen estado de ánimo.
  • Hortalizas: el huerto nos ofrece verduras de raíz y tubérculos. Calabazas, boniatos, zanahorias, remolachas, le darán densidad nutricional, dulzor y alegría a los platos. Todos ellos súper energéticos y ricos en antioxidantes.
  • Frutas: aunque no abundan tanto como en verano, las que hay en esta época están repletas de vitaminas y son deliciosas: granadas, algunas variedades de pera, caquis, kiwis y las primeras mandarinas.

En invierno es recomendable también comer platos calientes, para ayudarnos a entrar en calor y mantener una temperatura corporal adecuada.

Practica deporte

El ejercicio físico, además de todos sus múltiples beneficios, es una de las mejores maneras de estimular el sistema inmunológico y mantenerte fuerte para pasar el invierno. Además, si buscamos aquellas actividades que nos permiten entrar en calor y quemar calorías, mucho mejor. Sabemos que el deporte es bueno para el cuerpo, pero también lo es para la mente y permite relajarnos y descansar mejor, dedicándonos tiempo a nosotros mismos.

Pasar tiempo al aire libre también nos ayuda a acostumbrarnos al frío. Mantenerse activo al exterior ayuda a preparar el cuerpo y ayudar a que se acostumbra a los cambios atmosféricos. Le estarás dando una información muy valiosa y evitarás que se vuelve hipersensible a las variaciones climáticas.


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Aquí te dejamos unos cuantos consejos para tener en cuenta a la hora de practicar deporte en otoño e invierno:

  • Ya no tienes por qué preocuparte por la hora a la que entrenes. En verano siempre recomendamos no practicar deporte en las horas centrales del día, sin embargo, en otoño e invierno podemos realizarlo a cualquier hora del día sin preocuparnos del estado del tiempo.
  • Entrena en la calle: aunque también tienes la opción de apuntarte en un gimnasio para aquellos días más fríos, practicar deporte al aire libre tiene muchos beneficios y nos ayuda en mayor medida a relajarnos. El otoño es la mejor época para no pasar calor ni tener que preocuparnos por vestirnos como una cebolla.
  • Lleva ropa de repuesto: si salimos a hacer deporte por la montaña o cuando no hay sol es probable que podamos pasar un poco de frío. Llevar ropa térmica es lo mejor para absorber el sudor y no coger un resfriado en una época tan variable como el otoño.
  • Dedica más tiempo a calentar y estirar. Cuanto más frío hace en el exterior, más tiempo debemos dedicar a realizar ejercicios de estiramiento y calentamiento. De esta forma evitaremos sufrir una lesión muscular.
  • Controla la respiración. En otoño e invierno el aire es más frío y seco, por lo que si aspiramos por la boca podemos notar sequedad. Si lo hacemos por la nariz tendremos una respiración más profunda.
  • Motívate. Con la llegada del frío tenemos la costumbre de pasar más horas en casa y es cuando da más pereza vestirse y salir a la calle. Lo mejor que podemos hacer para motivarnos es salir con un acompañante, ponernos metas o concienciarnos de que se trata de una actividad saludable.
  • Planifica bien, hazte un horario de entrenamiento, una rutina. Te ayudará a no dejar el deporte de lado y a interiorizarlo como una actividad más del día a día.

Mantén una actitud positiva

Muchas veces nos preguntamos si la temperatura y el tiempo puede influir nuestro estado de ánimo. Y la verdad es que distintos expertos afirman que en los países más fríos se registran más casos de depresión y de ansiedad que en los lugares de temperaturas más cálidas. La falta de luz es la razón principal que explica el elevado índice de este tipo de trastornos en los países nórdicos, por eso es normal sentirse triste cuando llega el invierno y las horas de sol son más escasas.


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Intenta mantener la calma y no perder los nervios. El estrés continuado afecta a todo nuestro organismo y disminuye la capacidad de nuestro cuerpo para combatir enfermedades. Para ello, actividades como la meditación o el yoga podrían ser unos grandes aliados.

Pero, hay muchas más cosas que podemos hacer y que deberíamos tener en cuenta para mantenernos con un buen estado de ánimo durante el período anual de más frío:

  • Elegir alimentos ricos en vitamina D e intentar tomar el sol durante el paseo, cuando salga algún rayo, también mejora la tristeza y la ansiedad.
  • Hacer ejercicio produce dopamina, serotonina y endorfinas, las tres hormonas asociadas a la felicidad. Remover nuestro cuerpo es un beneficio fundamental, tanto físico como psicológico. Además, el deporte ayuda a reforzar la autoestima y permite obtener un alto nivel de satisfacción personal.
  • Aprende a controlar los sentimientos y pensamientos, evitando frases pesimistas. Se trata de ver el lado positivo del invierno.
  • Despertarse y acostarse pronto, para poder aprovechar al máximo las horas de sol. Mejor descanso, más alegría y menos irritabilidad.
  • Relaciónate con familiares y amigos y no abandones tu vida social. Los ratos de ocio contribuyen a sentirse más contento.

Prepara tu casa para no pasar frío (y no malgastar)

Lo primero que debes tener en cuenta es vestirte según el tiempo. De nada sirve que estés en casa vestido como si fueras a la playa si luego tienes la calefacción con la temperatura muy alta. Tápate y utiliza ropa adecuada, esto te permitirá además ahorrar en electricidad.


Foto de Gettyimages

 

Te recomendamos que alternes las duchas de agua fría y caliente, que son magníficas para reforzar la capacidad de adaptación tan necesaria durante los cambios de tiempo.

Un pequeño truco que es ideal también para no tener frío en casa es intentar siempre tener en calor tus articulaciones (muñecas, tobillos, pies, cuello…), que son bastante sensibles ante los cambios de temperatura y el frío. Es muy recomendable que intentes estar siempre en lugares cálidos y secos para pasar el otoño y el invierno.

Pero, ante todo, lo primero que tienes que hacer es aislar bien tu hogar. Mira si las ventanas y las puertas cierran bien. Si no es así, por ellas se filtrará el aire frío de la calle y no podrás mantener una temperatura adecuada para vivir sin tener que sufrir por el frío. Para solucionarlo, puedes probar de sellar bien las ventanas y las ranuras de las puertas, dejar entrar el sol durante el día y aislar el cajón de las persianas, por ejemplo.

 

Otro pequeño truco es decorar tu casa con alfombras. Parece que no, pero el hecho de tenerlas en el suelo ayuda a evitar que el frío del suelo entre a nuestro cuerpo a través de los pies.

Y no te olvides de tener siempre cerca una manta, un plaid o cualquier cosa que te sirva para taparte siempre y cuando lo necesites, antes de abusar de la calefacción.

Escrito por Júlia Bahí
Foto portada de Getttyimages

 


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