Historia y origen del té

22 septiembre 2020

Actualmente el té es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua. Se cree que se consumen unas 15.000 tazas de té por segundo, aunque su consumo a nivel mundial sigue aumentando pero a nivel europeo va disminuyendo, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura.

Origen y procedencia del té

El té es una de las bebidas con más historia, ya que su origen se remonta 5000 años atrás.

Son muchas las culturas y los países que explican el origen del té a su manera. Aquí os contamos algunas, para empezar a ubicarnos en el mapa y en el tiempo.

Explica una leyenda China que un día del año 2737 a.C., el emperador Shen Nung estaba descansando debajo del árbol de té silvestre y una suave brisa movió sus ramas, de tal manera que algunas de sus hojas cayeron dentro del agua que estaba hirviendo justo a su lado. Casi al instante, empezó a oler un aroma penetrante y al probar el agua infusionada con las hojas, lo encontró deliciosamente refrescante y reconstituyente. Y fue de esta manera que apareció el té.

Quizás es tan solo una leyenda, pero la verdad es que es una manera muy natural de haber descubierto una de las bebidas más apreciadas y consumidas mundialmente.

Las primeras referencias escritas que existen sobre la hoja del té son del siglo III a.C., cuando un cirujano famoso chino empezó a recomendarla para aumentar la capacidad de concentración. Pero también existe la evidencia de una carta donde la recetó también a un familiar que se sentía viejo y deprimido.

Fue así cuando el té empezó a convertirse en un vehículo hacia la espiritualidad y la trascendencia. Encontraban en el té algo que les llegaba en el fondo de sus almas.

Pero el té no solamente tiene su origen en China, sino también en otros países, como el Japón, el Reino Unido o España.

En Japón, la tradición del té también tiene un enfoque espiritual y ritual. La ceremonia del té en Japón, capta todos los elementos esenciales de la belleza artística y de la filosofía japonesa, y combina cuatro ideas básicas: la armonía entre las personas y la naturaleza; el respeto hacia los demás; la pureza del corazón y el espíritu y la tranquilidad del ser.

La llegada del té en Europa tuvo lugar en los Países Bajos y Portugal, pero es en Inglaterra que tuvo un papel fundamental. En Londres se empezó a disfrutar del té el año 1657, per se convirtió en su bebida favorita el año 1662, cuando el rey Carlos II celebró su boda con té. De esta manera, esta bebida se convirtió en característica de gente con alto poder adquisitivo. Pero el S.XIX fue cuando apareció la hora del té de las cinco de la tarde tan característica de esta región de Europa.

En España, el té llega el S.XVIII como una comida importada de Francia y del Reino Unido. Al principio el té no tuvo una buena acogida, ya que los españoles prefieren el café. Así que no fue hasta después de la Guerra Civil Española que se empezó a introducir como una bebida típica para tomar en los bares, cafeterías, etc.

 

Tipos de té

La mayoría de los tés provienen de la planta del té, llamada científicamente como Camellia Sinensis. La diferencia entre ellos entonces, no se encuentra en la planta original, sino en el proceso de fermentación que hay después de su recolecta. A continuación os explicamos los distintos tipos de té que existen y los beneficios o propiedades de cada uno.

 


Foto de Gettyimages

 

Té verde, el gran antioxidante

Es el tipo de té que no ha sido fermentado. Las hojas se recogen frescas, se tuestan, se prensan, enrollan, trituran y se dejan secar.

Su principal beneficio es su gran poder antioxidante, pero también tienen otras propiedades a tener en cuenta:

  • Ayuda a prevenir el envejecimiento.
  • Bloquea el colesterol malo y aumenta el bueno.
  • Mejora la circulación sanguínea y reduce el riesgo de hipertensión.
  • Desintoxicante y diurético.
  • Mejora las digestiones.
  • Fortalece el sistema inmunológico.

 

Té rojo, el gran aliado a la hora de adelgazar

El té rojo es un té post fermentado, con un largo proceso que puede durar hasta años, en bodegas especiales.

Su principal característica a destacar es cómo nos puede ayudar a perder peso (facilita la digestión de las grasas y activa el sistema digestivo), pero tiene otros beneficios:

  • Desintoxica y depura el organismo.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Reduce el nivel de grasa y colesterol en sangre.
  • Beneficia las funciones del hígado.

 

Té negro, el gran reductor del colesterol y azúcar en sangre

Este tipo de té es el que las hojas frescas pasan por un proceso de fermentación completo que transforma el color verde original de la hoja, en un marrón oscuro, consiguiendo que el aroma se vuelva más complejo. Se trata de la variedad más estimulante, ya que la oxidación favorece la liberación de la teína en la infusión.

El té negro, además de ser tu principal aliado a la hora de reducir el nivel de colesterol y azúcar en sangre, también te ayuda a:

  • Activa el sistema digestivo.
  • Previene enfermedades cardíacas y controla la presión sanguínea.
  • Protege el sistema inmunitario.
  • Ayuda a combatir infecciones.
  • Reduce el estrés.
  • Activa la mente, mejora la concentración y favorece la memoria.

Té blanco y su gran poder anti-envejecimiento

El té blanco es considerado el más refinado de todos.  No se recogen las hojas enteras, sino solo aquellos brotes más tiernos, donde se encuentran la mayor parte de los nutrientes. Estos brotes cuando nacen (y aún están cerrados) están recubiertos por una especie de capa blanca que cubre la hoja. Es de aquí que sale el nombre de esta variedad de té.

Su gran poder es que nos ayuda a mantenernos jóvenes y frena el envejecimiento celular, pero también tiene otras propiedades:

  • Antioxidante y fortalece el sistema inmunológico.
  • Ayuda a eliminar el colesterol malo de la sangre.
  • Fortalece nuestro sistema inmunológico.
  • Indicado para ayudar a perder peso.
  • Ideal para personas con diabetes.

Té azul, la ayuda para adelgazar de manera natural

El té azul también es conocido como el té oolong. Es considerado un tipo de té que se encuentra entre el té verde y el negro (el té verde es un té sin fermentar y el negro es fermentado). El té oolong o azul es un té en el que su fermentación ha sido interrumpida durante su proceso, consiguiendo un té semi fermentado.

Beneficios:

  • Antioxidante.
  • Frena el envejecimiento celular.
  • Cuida el corazón.
  • Contiene elementos preventivos contra el cáncer.

 

Té matcha, el té de la energía y antiestrés

Se elabora con las mejores hojas de la planta del té, de las que se quitan todos sus nervios y seguidamente se seca y se tritura a la piedra, hasta conseguir un polvo muy finito.

Su preparación es particular: se remueve con una varilla de bambú hasta conseguir la consistencia deseada, de color verde intenso, con un puntito espumoso. Se le puede añadir un poco de bebida vegetal y se bebe directamente sin colar.

Es uno de los tés más caros, debido a su forma de elaboración. Se eligen las mejores hojas de la planta, se cubren con cañas de bambú para protegerlas del sol y de esta manera se consigue un sabor muy suave.

Su principal beneficio es su gran aporte de energía y su gran capacidad para reducir el estrés y ayudarnos a estar tranquilos. Pero tiene otras propiedades:

  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Ayuda a eliminar líquidos.
  • Acelera el metabolismo y te ayuda a quemar grasa.
  • Reduce el colesterol.
  • Mantiene la piel sana.
  • Combate el estreñimiento.

 

Té Rooibos, el té sin teína

El rooibos es una planta de origen sudafricano. Su nombre, en el idioma afrikáans significa “arbusto rojo”, es por esto por lo que también se conoce como té rojo sudafricano.

Se consume como el té debido a su sabor similar y a sus grandes propiedades parecidas al té verde, pero sin estimulante, cosa que lo convierte en el té perfecto para los niños y para aquellas personas con sensibilidad a la teína o bien como una infusión de noche.

Beneficios:

  • Gran poder antioxidante y antiinflamatorio.
  • Ayuda a prevenir la aparición de alergias.
  • Fortalece huesos y dientes.
  • Frena el envejecimiento de la piel.
  • Mejora la salud cardiovascular.
  • Previene la diabetes.

 

Cómo cultivar tu propio té verde


Foto de Gettyimages

 

Si eres amante del té, ya va siendo hora que empieces a tener tu propio cultivo en casa.

El árbol o planta del té (camellia sinensis) se puede cultivar perfectamente en casa. Necesita de una zona húmeda y cálida, con algunas horas de sol. En maceta, es ideal mantenerlo a una altura entre 1 y 2,5 metros y usualmente se poda para que tenga forma de arbusto y sea más fácil la recolección de las hojas del té.

Si quieres cultivar, cosechar y secar tu propio té, sigue este paso a paso:

  • Prepara la zona. La tierra debe estar húmeda pero no encharcada y el aporte de materia orgánica debe hacerse simplemente dos veces al año.
  • Planta las semillas o planta esquejes. Lo más sencillo son los esquejes, ya que tan solo tienes que ponerlos en agua para que saquen las raíces y, a continuación, directamente a la tierra. En el caso de las semillas hay que tener más paciencia, ya que tardan unos meses en germinar.
  • Riega periódicamente. Aumenta la frecuencia en los meses más secos, ya que es una planta que debe tener la tierra siempre húmeda para que las raíces se alimenten constantemente. Ten cuidado de no encharcar el suelo.
  • Cosecha el té. Puedes cortar las hojas sueltas, aunque es más sencillo segarlas en manojos para luego poder colgarlo a secar más fácilmente. Después de segar tu té, no tienes que volver a plantarlo, ya que como las raíces siguen en la tierra, volverán a brotar sin ningún problema.
  • Amarra tus ramas con una cuerda (que luego te servirá para colgarla en un lugar oscuro y ventilado). De este modo, en el proceso de secado, no se producirán hongos ni humedad.
  • Cuelga y seca los manojos en un lugar seco pero oscuro, como puede ser un cuarto de herramientas, un trastero o alguna habitación que puedas tener cerrada y ventilada.
  • Separa las hojas de las ramas cuando veas que están totalmente secas. Consérvalas en un bote de cristal para que se mantengan en las mejores condiciones hasta que las uses para hacerte tu propio té.

Foto de Food And Wine
Escrito por Júlia Bahí
Foto portada de Gettyimages

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